En la década de 1970, el Congreso aprobó una serie de leyes destinadas a proteger el agua, la tierra y el aire del país contra la contaminación descontrolada. La regulación ambiental resultante también vino acompañada de disposiciones penales, que se incluyeron para disuadir a las empresas de recurrir a atajos ilegales para eludir los controles gubernamentales. Desafortunadamente, muchas empresas son acusadas de manejar indebidamente sustancias peligrosas a pesar de no haber cumplido con estas normas, no por un deseo de infringir la ley, sino porque desconocían los matices de la normativa. Este tipo de delitos se investigan y persiguen con firmeza; por lo tanto, si te acusan de violar una normativa ambiental relacionada con la eliminación y el tratamiento de sustancias tóxicas o contaminantes...
Delitos ambientales
La violación de las normas ambientales es ilegal según diversas leyes. Sin embargo, la mayoría de este tipo de infracciones requieren que se demuestre:
- Un incidente de contaminación, como el vertido ilegal de un contaminante al agua, el vertido de desechos en tierra o la emisión de contaminantes a la atmósfera;
- Un intento de delito, que requiere pruebas de que el acusado actuó a sabiendas y de manera deliberada, sin que su conducta fuera simplemente resultado de un accidente o un error.
Este último elemento suele ser el más importante en este tipo de investigación. Los fiscales harán todo lo posible por descubrir cualquier evidencia de comunicaciones de la empresa, registros e incluso declaraciones oficiales realizadas por funcionarios de la empresa.
Ejemplos de mala gestión de sustancias tóxicas
Debido a la diversidad de las normas de protección ambiental, existen varios delitos distintos de los que se puede acusar a una persona. Sin embargo, la mayoría incluye las siguientes acusaciones:
- Diluir y vender ilegalmente aceite contaminado;
- No trate el aceite usado de manera inadecuada ni lo deseche si está contaminado;
- Uso inadecuado de plaguicidas;
- Retirar y desechar de manera ilegal materiales de construcción que contengan asbesto u otras sustancias tóxicas;
- No proporcionar a los empleados que trabajan en contacto con sustancias tóxicas el equipo de protección adecuado;
- Vertir contaminantes en los desagües pluviales y cursos de agua;
- Operar sin permiso ciertos tipos de hornos que emiten gases peligrosos;
- No instalar el equipo necesario para reducir la probabilidad de emisiones de gases y sustancias nocivas;
- Almacenar y eliminar de manera ilegal contaminantes y desechos peligrosos;
- Ocultar las infracciones a los inspectores de la EPA;
- Rellenar y drenar humedales de manera ilegal;
- Vertido clandestino de aguas residuales;
- No llevar los registros necesarios sobre la recolección, el traslado, el almacenamiento y la eliminación de materiales peligrosos.
Este tipo de cargos deben tomarse en serio, ya que la sentencia puede acarrear largas penas de prisión, multas y medidas cautelares; todo lo cual puede llevar rápidamente a una empresa a la quiebra.
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