Cada caso es único. Cada defensa es única. Los abogados con experiencia en defensa penal que representan habitualmente a personas en casos de delitos de cuello blanco analizan todas las defensas posibles y siempre consideran la posibilidad de elaborar defensas únicas.
La incitación al delito suele constituir una defensa sólida en los casos en que agentes de seguridad pública que actúan de manera encubierta inducen a una persona a cometer delitos, cuando la persona en cuestión no tiene ninguna predisposición a participar en conductas delictivas. Las operaciones de “trampa” llevadas a cabo por el gobierno suelen realizarse con el fin de arrestar al mayor número posible de personas, para así justificar el tiempo y los gastos invertidos en la investigación del caso. A menudo, personas inocentes quedan atrapadas en la red del gobierno.
La Corte Suprema de los Estados Unidos ha dictaminado que los agentes del orden público no pueden originar un propósito delictivo, “implantar en la mente de una persona inocente la intención de cometer el presunto delito e inducirla a cometerlo con el fin de poder procesarla”.

